Crónicas de una civilización humana avanzada. Parte uno
Hola a todos en este martes de cuentos, les comparto esta historia de ciencia ficción ubicada en el futuro. La historia se me ocurrió mientras iba en el camión...si, así fue. Espero les guste.
I
Estaban orgullosos de
sus nuevos progresos, realmente orgullosos.
Aquellos humanoides
intelectuales, llamados humanos, se comunicaban ahora por medio de ondas magnéticas.
Emanadas de su cerebro, fortalecidas con diademas especiales.
Tenían boca, pero rara
vez era usada para parlar con su semejante.
El simple hecho de producir un sonido de ella era tomado como ofensa. Unos
cuantos adinerados, preferían cosérsela e inyectarse los nutrientes que le
daban la vida.
Sin embargo, su cuerpo
había evolucionado a la par que su tecnología. Eran: Una especia de “cyborg”.
Esta nueva raza, la
sexta raza terrestre en la evolución. Tenía como peculiaridad que mucha de su
fuerza vital era proveniente del astro Sol. Si la mente funcionaba mediante
corriente eléctrica, su cuerpo igual. La piel había desarrollado pequeñas
células fotovoltaicas que atravesaban todo el corriente sanguíneo y producían
energía con las enzimas adecuadas reguladas por la insulina. A pesar de que la gran mayoría de
la energía provenía del SOL, necesitaban ciertos nutrientes. Estos los
conseguían sólo en los alimentos.
Y claro, todo el
sistema alimenticio igualmente había cambiado.
Ya no había más carnes
grasosas, ¿Quién ser, si era considerado pudiente, se atrevería a degustar esa
comida tan infame? No, ellos no consumían carnes grasosas, ni aceites, ni
ningún tipo de carne de origen animal: Producían
su propio alimento industrializado. Las grandes empresas alimenticias estaban
al tú por tú con las empresas de desarrollo robótico y de restauración del
cuerpo. Se basaban en alimentos de soya, totalmente vegetales. Pero cuya
modificación era tal, que lo saturaban de nutrientes. Un solo bocado era
suficiente para todo el día. Había que ser cuidadosos con el medio ambiente.
Por supuesto, las heces eran también recicladas.
Cada persona tenía la
obligación de guardar su excremento en un
su bacín, este era un contenedor. Una vez que se llenaba el almacenamiento
de excremento, era vendido o llevado a una fábrica de fertilizantes, que lo
usaban como abono. Y el metano del excremento citado, era usado como
combustible moderno para sus naves y coches híbridos.
¿Y qué se puede decir
de los gases producidos por la exhalación? Eran encapsulados para que las
plantas los convirtieran en oxigeno. Bueno, no cualquier tipo de planta, eran
usadas algas marinas en los laboratorios para mayor producción de oxígeno y
buscar que el ser humano prolongue su vida. Aunque sea un poco más.
¿Y que decir del agua?
Los antecesores habían
sido insensatos. La quinta raza humana, ya extinta para nuestra fortuna….
El agua era demasiado
costosa. Un trabajador de ocho horas solo recibía un vaso de agua por día.
Y eso no era todo, era
agua reciclada de su propio orine. Había que economizar y pasaron la
tecnología, de lo que una vez fue la NASA, a la vida diaria.
El proceso de producir
agua era alto, el proceso de reciclar agua era todavía más elevado y el precio por cada vaso una verdadera injuria.
Y aunque el cuerpo de esta nueva raza, era cada vez más mecánico que biológico,
el agua seguía siendo vital. Era como el aceite de una máquina. Sin ella,
sencillamente, uno “dejaba de funcionar”.
Sólo los más altos miembros de las clases
sociales tenían derecho a más raciones. Pagada, claro, por el impuesto de la
población.
Aunque el ser humano
había evolucionado y su tecnología era cada día más accesible a causa de mayor
producción y mano de obra, la política se manejaba como en tiempos de los “primitivos” (como suelen llamar a los humanos
de la quinta era).
Sin embargo, el sistema
es más complejo al que rigió una vez a los humanos primitivos.
Tal vez, porque
necesitaban nuevos medios de asegurar su éxito.
La educación era basada
en lograr el éxito personal. Tú eres un campeón, tú eres exitoso por haber
nacido. No promovían la fe en un Dios o en otra religión, si tu puedes hacerlo
todo, no necesitas apoyo divino. Así de simple.
Promovían el “tú” y la
soledad. Desde pequeños a los niños se les enseñaba a respetar su medio
ambiente, a jugar con máquinas y desarrollar habilidades cognitivas para nuevas
tecnologías y tendencias. Se les entrega artefactos de última moda y con ellos,
podían jugar y estudiar. Cada niño a su ritmo y tiempo. Si algún niño cometía
la osadía de llorar, de quejarse, de hacer un berrinche, de reír y
hacer algún ruido por su boca de inmediatos era castigado. En algunos
países los bebés ya nacían sin labios o mudos, pero eran muy pocos los afortunados.
La gran mayoría lloraba como primitivo, pero una vez que llegaban a cierta edad:
¡Prohibido!
En esta escuela eran
entrenados de acuerdo a sus habilidades. Se había separado las inteligencias
por cada gusto, para que cada niño se ubique en su área desde pequeño y al
crecer, se vuelva parte del sector trabajador.
Los niños que eran
hijos de los políticos, recibían una educación diferente. Le enseñaban de todo,
tenían que tener muchas habilidades, en especial, la oratoria.
La nueva generación de
niños habían nacido autistas. No hablaban, no se comunicaban fácilmente con el
resto. Eran niños inteligentes y pródigos que, una vez incorporados a la
sociedad laboral eran uno solo. Y así era el resto de la sociedad.
Había diferentes
opiniones, pero para cada una con su sector, con su grupo controlado que les
daba bienestar. No había quejas. Sólo de los costos, pero mientras que
recibieran su ración de agua en el trabajo. Cuyo derecho era legalizado, ¿Qué más
podían pedir? Las leyes eran justas. Ellos no podían ascender de puesto porque
no tenían la educación ni preparación suficiente. Había padres que, con un poco
de esfuerzo y suerte, pagaban a sus hijos la escuela de los políticos y
sobresalían. Fuera de eso, todo era homogéneo. Así estaba escrito y así debía
de ser.
Felizmente todos podían
tener acceso al internet, a los juegos, a los celulares.
Era muy común ver a la
gente con teléfonos, comunicándose con sus amigos por mensajes de texto, email y rara vez,
llamadas. Cada persona, con su habilidad extra de comunicación por ondas,
prácticamente se conectaba a su teléfono como si fuera un módem y con ello podía estar en contacto con quien quisiera.
La telepatía raramente era practicada
porque aun no era comprendida. La habilidad de “comunicación magnética
humana” fue aplicada con los instrumentos de comunicación rutinarios.
Era muy común estar
sentado en un camión y ver a todos los pasajeros con un teléfono, sin siquiera
dirigirse la palabra, sin ver su entorno natural, sin prestar atención a la
anciana que sube y va parada en el incómodo viaje. Era de lo más normal. Sólo
ver la pantalla. Para ello se les enseñaba de pequeños. Incluso, había software
que podían guardar una personalidad y
ser tu amigo mediante respuestas predeterminadas, según el perfil, si uno no
quería o no podía llevarse con una persona del entorno. Esta sustituía la
compañía de otro. Y si eras ahorrativo, podías mandarte hacer un androide con
la forma que desearás y esa personalidad para ser tu pareja o amigo. ¿Para
tomarse la molestia de buscar pareja, un amigo si podías hacerlo? Si querías
ser madre, podías encargarte un “bebé” y
cuidar de él. Tenía la cualidad de no ser costoso como uno real, no limpiarlo,
no llorar, no desvelos nocturnos. Y con llevarlo cada tiempo con el fabricante,
podía crecer.
Muchos se preguntaban
¿Cómo podían crecer?
Había muchos mitos
urbanos. Desde que eran bebés reales hasta la más selecta tecnología. En
fin, este muñeco podía crecer hasta los 5 años. Si querías
verlo mas grande tendrías que pagar un androide nuevo y reciclar aquel, por lo
tanto, no era sano encariñarse con este “juguete”.
Una de las cosas más
usuales era insertarse en el cuerpo antenas, teléfonos, USB, entradas de
lectores, radios... El ser humano necesitaba estar en constante contacto con la
red. Con la globalización, con las ultimas noticias de las redes sociales.
Necesitaba estar “en línea”. Aquel que no gozaba de esta tecnología era sin duda un retrasado mental. ¿Cómo era
posible que prefieran
leer o buscar compañía de otro si podía entrar a la red y comunicarse con
cualquier persona de forma remota? Era una verdadera locura.
La gente de menor clase
social-aquella que no podía ni mandar a su hijo a recibir educación, en la
escuela citada-tenía derecho a asistir a una gratuita. Donde el tipo de
enseñanza era basada en lecturas. Más económica
porque era menor la tecnología
empleada. Entonces, ellos sufrían de cierta discriminación. Pero en cambio veían
el mundo de otra forma. Se relacionaban con su igual: Conocían el mundo
antiguo…

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