Crónicas de una civilización humana avanzada. Parte dos

Buenas noches gente bella, disculpen que haya tardado tanto en actualizar...pero es que estaba en unos pendientes... o.o Espero les guste esta segunda parte...

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Pero algunos si se deprimían por dicha discriminación, tanto que su deseo impulsivo de aceptación los llevaba a ser un “teléfono andante”. Esta nueva tecnología consistía en vender todo tu cuerpo, desde los órganos. Ya sea para trasplantes o para alimentos de obreros en fábrica-si esto era legal- y sustituirlo como recipiente en un androide-para guardar los elementos mecánicos y eléctricos necesarios-pero claro, para todo este proceso, tenían que asegurarse que fueras de clase baja, te hacían un estudio socioeconómico.  Una vez hecho este estudio en positivo, la venta se daba por concluida-cuya ganancia era el 30 % para tu familia y el resto para la compañía que usara tu cuerpo- tu memoria y conciencia era guardada en un software e insertada en un símil del cerebro. De hecho, era recomendable la refrigeración para evitar que se sobrecaliente el microprocesador que te habían colocado.  Una vez hecho este proceso, eras un “teléfono andante”.  Con tus recuerdos, memorias y gustos, pero con la diferencia de que podías ser contratado por otro para tener tu compañía y  los servicios de telecomunicación que ofrecías. De nuevo, de esta venta, la familia recibía el 30 % y el 25 % de pago anual por la contratación del servicio. Sin contar de que se era feliz. Verdaderamente feliz. Nunca se envejecía, no se despegaba de la red  y no necesitaba más que del sol para vivir, no más trabajo,  no más fabrica, ¿Qué más se podía pedir?
La verdad, desde mi punto de vista, esta era la peor decisión que uno podía tomar…pero muchos así eran felices, ¿Qué objeción poner ante ello? Cada quien es feliz a su manera.
Sin embargo, esta nueva forma de vida-ya de por si interesante-no es el hecho de mayor relevancia que quiero contar. Sino aquel que ocurrió cuando el sistema de comunicación

dejó de funcionar. Cuando las ondas cerebrales que eran amplificadas con una diadema dejaron de funcionar y la gente no podía comunicarse de esta forma tan desarrollada.
Debían recurrir al habla.
Ahora, procederé a narrar lo que me ocurrió, para que se entienda un poco porque me hallé en dicho planeta en ese momento.
Soy proveniente de la galaxia Andrómeda, estaba viajando en mi nave para llevar metales a al planeta Marte, los portales que estaban estratégicamente colocados me habían dejado cerca del planeta Mercurio, entre la Tierra y este.
Mis compañeros de trabajo me habían comentado que debía llegar a MARTE, en más tardar un par de semanas yendo a velocidad de la luz, así que no me preocupe, sólo fije las coordenadas.
Cada portal  era controlado por la Confederación Intergaláctica, y los metales con los que los fabricaban eran provenientes de mi planeta, los cuales, eran  capaces de  resistir las presiones del espacio, golpes de meteoros, y de ser receptores y emisores de ondas con la configuración adecuada. Sin necesidad de armar un complejo sistema electrónico. Se sincronizaban perfectamente. Como una sola unidad.
Este era el metal que llevaba a Marte. Y como dije, ya estaba advertido que el Sol de la Vía Láctea había presentado anomalías y que anduviera con cuidado, porque era posible tuviera explosiones magnéticas.
Y en efecto, esto ocurrió. Todo mi sistema de navegación quedó paralizado con la finalidad de protegerme. Ahora tenía que esperar que me auxiliaran del planeta más cercano. En este caso, la Tierra.
Y eso no era lo peor del caso, como mi sistema de anti gravedad había quedado inutilizado  en consecuencia de  la explosión, me quede por unos días en  la órbita terrestre. Girando como lo hace un satélite… con miedo a que la gravedad me atrajera y me destruyera al tratar de pasar la capa de ozono. Esto no pasó. La Luna me mantenía en el limbo terrestre y espacial.
Deberían de ver como veía yo. Absolutamente nada. En el espacio no se ve nada. Es una verdadera falacia el creer que se ve algo. Solo vemos porque la luz es desfragmentada por la capa de ozono, sin ella, no existiría ni luz. Todo sería penumbra. Así me la viví por unos días hasta que un terrestre me contesto y mando una tripulación al rescate. Al parecer habían sufrido problemas técnicos por la explosión ya mencionada.
A pesar de venir de otro planeta, mi origen era humano. Pero no de la sexta era, sino de la quinta era. Los que se quedaron evolucionaron, los que nos fuimos a la colonización espacial no evolucionamos como los terrestres. Sólo ante ciertas adversidades cósmicas.
Pero que sorpresa tan grande me llevé cuando  los tripulantes que me rescataron eran humanos vueltos máquinas… creí que eran androides, como los que encuentro en mi planeta, pero no.
Aun tenían huesos. Pero, con la boca cocida. Ya no la necesitaban. La sorpresa fue mayor cuando salude hablando y fui callado de inmediato. En mi teléfono llego el mensaje “es ofensivo hablar, por favor, usa este medio para comunicarte con nosotros. Eres un ser alienígena, por ende, debes ser mas avanzado tecnológicamente. Pero es aberrante que tengas boca y seas tan poco evolucionado”.
¿Poco evolucionado? Hasta que mi nave estuviera reparada podía continuar mi viaje a MARTE y mis  colegas no respondían. Como nos comunicábamos por medio de ondas de radio, se nos hacia habitual no hablar. Pero nunca creí que esto fuera llevado a tal extremo.
Aquí era un extremo. Y el orgullo con el cual vivían.
Por ser un empleado de la Confederación Intergaláctica, me trataron como a un Rey. Incluso me obsequiaron a un “teléfono andante”. Una chica de nombre PAM, de origen humilde…
Me pregunto, ¿Qué tan infeliz debió haber sido para tomar  tal decisión?

El Sol seguía registrando anomalías  y la segunda explosión apareció.
Esta provocó que todo el sistema de comunicación quedara deshabilitado. Y cuando digo todo,  no exagero. No había internet, no había radio, los satélites se desajustaron y tardaba una semana en reprogramarse automáticamente. Incluso mi PAM, se apagó.
El caos era imperioso, lo veía por como estaban desesperados, por las miradas que transmitían desconcierto y soledad. No podían comunicarse de ninguna forma…
Los que tenían partes de su cuerpo metálicos, fueron llevados de inmediato al hospital porque les dañaba el sistema nervioso: Había que extraer de inmediato.
Los púlsares solares continuaron. Los días en este planeta eran eternos. Los días se volvieron semanas…
Estas pulsaciones se debían a que el SOL, estaba envejeciendo. Se convertiría en una estrella roja. Quizá, lo más sensato era huir a otro planeta, porque el calor que había era intenso. A pesar de que la restauración de la capa de ozono fue un éxito, los rayos ultravioletas eran más intensos y el efecto térmico inhóspito. De la nada se incendiaban árboles. El miedo comenzó a gobernar, y sin tener medios eléctricos para comunicarse, recurrían a los manuales y mecánicos. Muchos no salían de sus casas.
Yo estaba en un hospedado en un hotel de lujo, 5 estrellas. Tenía para beber una jarra de agua al día-muy poco, porque necesitaba dos litros al día-y podía salir cuando lo deseara. Solo bastaba con pedirlo. De forma escrita, por supuesto.
Así que empecé a explorar-pobre PAM, se había desconfigurado-Y conocer poco  a poco este planeta llamado Tierra. La verdad, quería venir a vacacionar por estos rumbos. Sin duda, el medio ambiente del cual gozan los terrestres era superior al de mi planeta.
¿Cómo era posible que no se dieran cuenta de ello?
Salía con la protección adecuada, me acercaba a los restaurantes para degustar distintos menús, desde  los típicos hasta extranjeros.
Ahí fue cuando vi que se podía pedir “Carne de soya o humana” al gusto.
Cuestione que porque no de otro animal  y me dijeron que porque era costoso mantener  la ganadería y avicultura. En cambio, la carne humana era adquirida de los que se convertían en teléfonos. Y eran muchos los que ahora estaban desconfigurados por los púlsares solares. Igualmente, aquellos que se quedaban sin empleo, y no querían vivir en el oprobio se vendían así mismos para que su familia se mantenga y ellos eran alimento. Claro, si pasaban el estudio socioeconómico ya mencionado. No quise probar la carne humana. No quise ser caníbal. Aunque resultaba un poco afrodisiaco pensar en ello. No lo quise.
Comencé a notar  que la gente pasaba de un lado a otro, sin hablar, sin saludar…
Un día, estaba sentado en el parque, alimentando a unas aves con migajas del pan mirando el entorno. El aire fresco, el sonido de los pájaros, el sonido del agua de la fuente que tenia delante mio. Entonces, un niño se acercó a las palomas que alimentaba, las observaba como si fueran una novedad, con gran fascinación. La mirada era indescifrable.
Era penetrante, profunda y un poco fría para un niño. Vestía un traje color azul con franjas negras, tenia en su boca cicatrices de puntadas, lo cual me hace suponer que le habían cocido los labios y tras los púlsares, tuvieron que descocérsela. En otras palabras, era un niño de clase alta.
Me dio mucha curiosidad, tenía la piel oscura, y sus ojos castaños, con unas pestañas enormes. Quería hablarle. Conocía la lengua de este planeta-era obligatorio para ser transportista de la Confederación conocer 10 lenguas extranjeras-así que pensé en lo impensable…¿Qué tal si le  preguntó algo? ¿Qué cosa…?
-Hola-me atreví a decir, el niño de inmediato me miró sorprendido y asustado (mas lo segundo) y me inspeccionó de pies a cabeza.
Tras un largo rato, el niño respondió
-Hola-fue su respuesta y siguió contemplando a las aves con una fascinación exaltada.
-¿Te gustan mucho?-me aventuré a preguntar, él volvió a verme y se sentó a mi lado…extendió su mano para recibir algo, no entendí que hasta que me señaló el pan.
Le di un poco y  se acercó a las aves para tratar de darles de comer.
Esbozo una sonrisa al ver que estas comían de su palma.
-¿Es divertido?-insistí, aquí la soledad me mataba, y necesitaba hablar. Expresar, aunque sea un poco, lo que sentía…Distraerme.-son palomas…-agregue, el arqueó las cejas y dijo con esfuerzo, como apretando las sílabas…
-Pa…lo…mas…-
-¿Las conocías?
-las conocía…-agregó con la misma dificultad, tal vez, aprendió las palabras escritas y en su pensamiento, pero nunca le enseñaron a pronunciarlas porque no era necesario hablar. Bueno, quizá a él si, por ser de clase alta. Como dije, hacer uso de la boca era ofensivo. Nunca conocían ni su voz, no eran escuchados sus gritos silenciosos e histéricos.
-¿Eres de aquí? ¿Te gusta el parque?
-Gusta-responde-
-¿Tienes para escribir? ¿O no tienes?
-No-sus respuestas eran monosílabas en su mayoría y tenía que pronunciarlas antes yo para que él pudiera decirlas.
Así estuvimos un rato hasta que su madre se acercó y me pidió disculpas si su hijo me había ofendido hablando. Respondí con un movimiento negativo de mi cabeza.
De cuando en cuando me iba  a ver si ya estaba mi nave reparada, pero no, aun no.
Era debido a que los púlsares eran constantes, incluso mi celular fallaba y tenía poca señal. Algo de locos en ese mundo.

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